| javier's profileEl Cuchitril de ZulaxPhotosBlogLists | Help |
El Cuchitril de Zulax |
||||||
LaherzioAlgún quedan unas horas para que acabe pero ya mismo puedo afirmar que hoy ha sido un buen día. Facebook, Feisbuk o Caralibro, según gustos, ese sitio donde el alcahuetismo y el putiferio están bien vistos (como dice Víctor) me ha puesto en contacto después de unos años con el señor Chuchi (Delgado) Flaño, un viejo (ronda los taitantos) amigo mío y excompañero de trabajo en el restaurante italiano donde tantas lecciones magistrales de música me dio este hombre. Allí retomé el gusto por la buena música (eso creo) pues por aquellas me encontraba envuelto en pleno periplo tecno-bacaleta con pelo rapado y patillancas, zapatas Etnies y camiseta ceñida. Chuchi me recondujo sin darnos cuenta, me dejaba cd's y me llevaba al garito de sus colegas, La (extinta) Iguana. Mi gusto por el rock siempre estuvo latente, pero Chuchi lo despertó de su letargo y lo mantiene vivo hasta hoy, más vivo que nunca. http://www.lastfm.es/music/Laherzio
http://www.facebook.com/home.php#/pages/LAHERZIO/59479721296?ref=ts
HackettmagicAquí tenemos a un tal Rob en acción. El tío maneja la baraja a su antojo y te hace ver lo que no hay y no ver lo que hay, pues el secreto de la magia reside en el escaso poder de observación que tenemos las personas comunes,lo que nos hace imposible ver el truco. El chabal solo hace ésto en sus ratos libres, le da algo de dinero pero lo tiene casi como hobbie. Yo habría hecho de ello mi profesión hacía tiempo. Después de dejarnos con cara de haber visto un ovni al hacernos dos trucos me puse a grabar un vídeo de forma improvisada. Luego lo pasé una y otra vez, pero nada, no hay forma de descubrir el truco. Mi blog no le va a catapultar a la fama pero lo mismo YouTube sí. Espero poder grabarle más veces, la próxima me lo curraré mejor. ![]() Download the latest version of Flash to view this content El asombroso viaje de Pomponio Flato...En esta ocasión, la casa adonde nos dirigimos, aun cuando obviamente había sido decorada para agradar a los hombres, revelaba unas inclinaciones femeninas que infundían tranquilidad y solaz al visitante. Pregunto a Jesús si sabe quién vive allí y responde que no. Ha visto la casa en varias ocasiones, cuando sus correrías infantiles le han llevado por aquel rumbo, pero nunca le ha prestado atención ni sabe nada acerca de sus habitantes. Le pregunto si hay más casas como aquella en Nazaret y responde que no lo sabe. Intrigado por mi pregunta, quiere saber la razón de mi curiosidad y le explico que, a juzgar por los indicios, aquélla debe ser una casa de putas, o de una sola puta, dado lo exiguo del inmueble. Jesús me pregunta qué cosa es una puta y se lo cuento de modo somero, pues nunca he creído conveniente ocultar a los niños unos conocimientos que acabarán obteniendo de boca de los esclavos, los mercaderes, la soldadesca y otras gentes rudas, o por experiencia propia, en cuyo caso es mejor que conozcan las tarifas vigentes.
The Skatalites @ The Button Factory, Dublin.Vino el 15 de diciembre y llegó el día de ver a mis desconocidos favoritos. Una buna dosis de ska y baile saltimbanqui para templar el ánimo y combatir el frío helador de la noche dublinesa. Pese a que llevo escuchándolos desde que mi colega Casti me habló de ellos hace ya...bufff, bastantes añitos -ahora que lo pienso-, nunca me dio por descubrir las caras que se hallan detrás de esta música que transmite un buen rollo de lo más contagioso.
Antes de que subieran al escenario, Gosia y yo nos sentábamos en un sofá delante de una pinta de cerveza con la que con toda seguridad rebasé el tiempo aconsejado para su consumo en óptimas condiciones. Hechos polvo de días anteriores un tanto revueltos e intensos pero con ganas de ver a todos unos pioneros del ska aguantamos a la banda invitada que, aunque eran muy buenos, se extendieron más de lo que el respetable deseaba. Así las cosas, saltaron (es un decir) al escenario los legendarios Skatalites con solo tres de los miembros fundadores: Lester Sterling (saxo) y Lloyd Knibb (batería). Dos de los saxofonistas, Sterling (saxo alto) y Cedric "Im" Brooks (saxo tenor), mostraron igual maestría y desigual estado de ánimo. El primero, aunque con permanente sonrisa afable y bonachona en su cara, miraba la hora a cada rato, no se si calculando el repertorio que les quedaba por tocar o esperando la hora de irse a dormir. El segundo se marcaba unos pasos de baile con una clase y alegría que más quisiera yo y controlaba el pulso del respetable a su antojo. Una lástima que el trompetista Johnny "Dizzy" Moore pasara a mejor vida el pasado mes de agosto pues su recambio, probablemente el más joven de la banda, derrochó simpatía pero en ocasiones no estuvo a la altura. Me gustó especialemente el trombonista, cuyo nombre no he sido capaz de encontrar.
Empezando con Freedom Sound nos metieron a todos en el buche. Naturalmente, no tenían nada que demostrar; un puñado de blancos entre los 20 y los 40 no son nadie para juzgar la categoría de una banda que creó y extendió un nuevo género musical, el ska y dio lugar a otros como el rocksteady, el reggae, el dub o hasta el dancehall, algunos de los cuáles también han cultivado ellos mismos o con colaboraciones con otros artistas jamaicanos, como las de Tommy McCook con los Upsetters o Johhny"Dizzy" Moore con Bob Marley and The Wailers. A lo que iba, hubo mucho ska cargadito de jazz y de swing y mucho rocksteady también. El gordifú de Sterling se encargó de hacer un recorrido por la música de raíces jamaicanas presentando cada tema con una breve introducción conceptual al género al que pertenece. Algunas versiones inconfundibles, como I should have known better de los Beatles o Take Five de Dave Brubeck Quartet. Y temas míticos como Simmer Down y, si mal no recuerdo, Latin Goes Ska más otros que no conocía. Los vídeos que dejo en este post son las grabaciones que hice de Freedom Sound, con la que abrieron el concierto, y James Bond Theme, que grabé como buenamente pude entre los brincos de la peña.
The Black Keys - Attack & ReleaseComo casi siempre me pasa, llego tarde, esta vez demasiado, como 6 ó 7 álbums tarde; aún así, cómo me alegro de haberlos "descubierto". Me refiero a la banda de Ohio The Black Keys. Según ellos (o mejor, wikipedia), el nombre del grupo se inspiró en un artista amigo de ellos que padecía de esquizofrenia y que usaba el término black keys para describir a las personas que no estaban del todo bien. Es un dato curioso pero instrascendete, lo que importa no es de donde venga el nombre sino lo que estos figuras representan en el rock actual. The Black Keys es un duo lo-fi de blues-rock y garage-R&B que recuerda, precisamente, al duo con más tirón de los últimos años: The White Stripes. Tienen también un dejo inconfundible de Jimi Hendrix, Ben Harper, Queens Of The Stone Age, The Greenhornes y coño, aunque salvando las distancias...¿también algo de Lenny Kravitz?. Pero sobre todo, tienen un directo de la leche. Para quien no se fie, diré que The Black Keys eran muy del gusto del mismísimo John Peel y que jugones de la talla de Robert Plant, Thom Yorke y Kirk Hammett se confiesan fans del grupo norteamericano. Como dice David Letterman en su show al presentar la actuación del grupo, su nuevo disco Attack & Release está editado en formato cd "super gigante", un vinilo vaya. La broma me hizo mucha gracia y también darme cuenta de que el cómico estadounidense presenta el disco como realmente es: un discazo. No es un hype. Es más, de momento no tiene la cobertura mediática que merece, y seguramente sea mucho mejor así. Y lo mejor de todo, el grupo está más activo que nunca (también más peludo que nunca, buen síntoma) y ha demostrado la constancia de la que carecen muchos otros grupos de paso tan triunfal como efímero. Ahí va la actuación en directo en el show de Letterman: Dejo también links al resto de sus videoclips: - Set You Free (2003) - Just Got To Be (2006) - Your Touch (2006) Technorati<a href="http://technorati.com/claim/n4gxscyses" rel="me">Technorati Profile</a> Niall C. Lawlor @ Grafton Street, DublinOs dejo dos videos que he grabado hoy mismo de un tal Niall. C. Lawler, un pedazo de músico que habitualmente toca en la calle Grafton de Dublín y que incomprensiblemente, como muchos otros buenos buskers en esta ciudad, aún no ha llegado a ninguna parte. Aunque eso depende de lo que él entienda por ninguna parte porque, si con ese talento aún anda tocando en la calle y en pubs creo que la búsqueda del estrellato no se halla entre sus prioridades. Más bien debe tratarse de su propia elección, del camino que ha elegido para disfrutar y hacer disfrutar de su música. No obstante, gracias a su forma de ganarse la vida todo el mundo tiene entrada a su show. De ahí que sea tan fácil encontrarle en YouTube; basta con buscar por alguno de los atributos que describen su música + el lugar donde tiene su base, Dublin: slide guitar, bluegrass, country... son algunos de ellos. Suele también tocar la harmónica, aunque desafortunadamente no lo hizo esta vez. Este hombre se merece muchos vídeos en YouTube. Dengue Fever @ Sugar Club, DublinTrabajando en el Floridita de Dublin tomé por costumbre bajar al ordenador para tomar nota del título de algún tema y también del nombre del grupo si es que se especificaba. Era un ordenador que reproducía música durante las horas de apertura del local. Día tras día nos tocaba escuchar la misma lista de reproducción. Cada día, a la misma hora, las mismas canciones que el día anterior. Una pesadilla. Aunque no tardé en darme cuenta de que entre las las 15 y las 17h. había buena música que coincidía con las horas de menos trabajo, por lo que era un rato para tomarse un pequeño respiro pues, Floridita es un local cubano donde la salsa es la sintonía. Así, un día anoté el título Ethanopium. Buscando después en Internet dí con Dengue Fever (aunque más tarde descubrí, con el mismo método libreta-Internet, que Ethanopium se trataba de una versión del tema Yegelle Tezeta del genial Mulatu Astatké, del que tampoco había oido hablar antes y después tuve la suerte de ver en directo con su banda Ethiopiques). Bajé un par de discos del grupo y me pareció algo totalmente diferente al resto tanto por la música que hacen como por el idioma en el que cantan. Por lo leído, escriben las letras en inglés y luego las traducen al camboyano... Curioso. Dengue Fever es una banda de Los Angeles que combina la música pop camboyana de los 60 y el rock psicodélico americano. Formado por 6 músicos, el grupo fue fundado por Ethan Holtzman y su hermano barbudo Zac después de un viaje del primero a Camboya, donde conoció a la pequeña y bella cantante de karaoke Chhom Nimol. La banda la completan el gigantesco bajista Senon Williams, el baterista Paul Smith y el percusionista Nappy G. El pasado sábado 15 de Noviembre Dengue Fever tocaron en el Sugar Club, Dublín. El precio, 15 euros, me llamó mucho la atención hace un par de meses al ojear Ticketmaster, pues aquí en Dublín la variedad y la calidad se pagan como en ningún sitio, en muchas ocasiones injustificadamente. El Sugar Club tiene una pequeña pista de baile a los pies del escenario y una amplia zona de mesas con sofás dispuestas en hileras que mantienen vivo el recuerdo del Irish Film Theatre, que precedió al Sugar Club en este local. Muy bonita, muy cool, pero nada apropiada para conciertos mínimamente animados. Al llegar, nos sentamos en el bordillo de la pista de baile donde comienza el auditorio, pues en éste no quedaba una triste mesa libre. Empezaron con desajustes de sonido y un poco descoorinados, pero en seguida entraron en calor. Con la segunda canción se ganaron los primeros aplausos, aún inmerecidos. Tras la tercera y la cuarta, pidieron al público (sin éxito) que bajara a bailar al grito de "this is free dance". Durante el quinto tema empecé a grabar un vídeo cuando una pareja saltó a la pista y empezó a bailar sin temor delante de toda la gente. Un minuto más tarde tuve que dejar de grabar porque me era imposible enfocar a los músicos detrás de toda la gente que fue bajando a bailar, contagiando poco a poco al resto hasta llenar la pequeña pista de baile. La puesta en escena era tan genial como lo fue la actuación, con el mastodóntico bajista botando al lado de la bajita cantante que sacaba una potencia de voz arrolladora. La batería sonaba perfecta, rápida y muy contundente. El percusionista Nappy G. tuvo su solo a las congas y bongos. El guitarrista, seguro pero pasando desapercibido tras sus barbas bíblicas, tras el protagonismo rítmico del bajo y, sobre todo, de las melodías del tecladista. Quien quiera oir algo distinto, que pregunte a su buscador por Dengue Fever. Ahí van unas fotillos del concierto. La última oportunidadPara refrescarnos la memoria conviene leer este artículo publicado hoy en elmundo.es que repasa cronológicamente los hechos más relevantes de la historia de los EEUU en lo referente al problema racial.
Que cada uno extraiga sus propias conclusiones. Éstas son las mías:
Aunque conceptualmente no creo que esa información, de naturaleza puramente humana, debiera aparecer tan ligada a un tema estrictamente político, hay que admitir que en este caso es inevitable asociar ambas problemáticas y creo que cualquier momento es bueno para recordarle al mundo ciertas cosas.
Puede que Obama acabe decepcionando a blancos y a negros; que sea negro y el abanderado de las razas de color no quiere decir que sea un buen hombre y que vaya a ser un buen presidente. De hecho tengo muchas dudas al respecto pues, al fin y al cabo, a estas alturas tiene que ser más difícil que nunca llegar limpio de conciencia adonde ha llegado. El que casi todos los artistas más influyentes de Norteamérica se volcaran con él me daba un poquito de repelús al recordarme al cinismo radical de los actores y gafapastas españoles del No a la Guerra.... sin bien conviene diferenciar pacifismo de cinismo y en este caso el apoyo de los artistas estaba más que justificado.
Sin embargo, quien haya votado a Obama, ha votado a la razón, porque EEUU está en deuda con el mundo y puede que sus votantes se hayan dado cuenta... ¡al fin!. Pero espero que no se trate de un simple ajuste de cuentas; el mundo estaba en deuda con EEUU por librarlo del régimen nazi, pero ya ha llovido mucho desde entonces y no precisamente pétalos de rosas. El mundo ha cambiado mucho y a peor, sobre todo EEUU, que ha estado en todos los ajos. El destino de todos está en manos de descerebrados de todos los colores y parece que ésta es la última oportunidad para que todos esos descerebrados hagan las paces y bajen las armas para que los demás vivamos en paz.
Parece muy claro lo que iba a hacer el belicoso veterano del Viennan McCain: más de lo mismo, o sea, alimentar el odio en países liderados por tiranos lunáticos que, aún con buena parte de razón, engañan a masas analfabetas que tienen poco o nada que perder. Entonces, ¿por qué no aventurarse en lo desconocido y abrir las puertas a la razón? También parece muy fácil mejorar lo presente, pero a la vez parece muy complicado arreglarlo. Así que espero que Obama haga lo mejor para el mundo, pues si EEUU decide por todos y no todos podemos votar, al menos todos podremos opinar, ¿no?
Pues eso, ya era hora!!!
Memoria de mis putas tristesLa certidumbre de ser mortal, en cambio, me había sorprendido poco antes de los cincuenta años en una ocasión como aquélla, una noche de carnaval en que bailaba un tango apache con una mujer fenomenal a la que nunca le vi la cara, más corpulenta que yo como por cuarenta libras y más alta como de dos palmos, que sin embargo se dejaba llevar como una pluma al viento. Bailábamos tan apretados que sentía circular la sangre por las venas, y me hallaba como adormecido de gusto con su resuello trabajoso, su grajo de amoníaco, sus tetas de astrónoma, cuando me sacudió por la primera vez y casi me derribó por tierra el frémito de la muerte. Fue como un oráculo brutal en el oído: Hagas lo que hagas, en este año o dentro de ciento, estarás muerto hasta jamás. Ella se separó asustada: ¿Qué le pasa? Nada, le dije, tratando de sujetarme el corazón:
- Tiemblo por usted.
Desde entonces empecé a medir la vida no por años sino por décadas. La de los ciencuenta había sido decisiva porque tomé conciencia de que casi todo el mundo era menor que yo. La de los sesenta fue la más intensa por la sospecha de que ya no me quedaba tiempo para equivocarme. La de los setenta fue temible por una cierta posibilidad de que fuera la última. No obstante, cuando desperté vivo la primera mañana de mis noventa años en la cama feliz de Delgadina, se me atravesó la idea complaciente de que la vida no fuera algo que transcurre como el río revuelto de Heráclito, sino una ocasión única de voltearse en la parrilla y seguir asándose del otro costado por noventa años más.
Ciudad de cristal... Mis motivos son elevados, pero mi trabajo se desarrolla en el reino de lo cotidiano. Por eso me malinterpretan a menudo. Pero no importa. He aprendido a no dar importancia a esas cosas.
- Una respuesta admirable.
- La única respuesta. La única digna de un hombre de mi talla. Verá, estoy en el proceso de inventar un nuevo lenguaje. Teniendo que hacer un trabajo como ése, no puedo preocuparme por la estupidez de los demás. En cualquier caso, todo es parte de la enfermedad que estoy tratando de curar.
- ¿Nuevo lenguaje?
- Sí. Un lenguaje que al fin dirá lo que tenemos que decir. Porque nuestras palabras ya no se corresponden con el mundo. Cuando las cosas estaban enteras nos sentíamos seguros de que nuestras palabras podían expresarlas. Pero poco a poco estas cosas se han partido, se han heho pedazos, han caído en el caos. Y sin embargo nuestras palabras siguen siendo las mismas. No se han adaptado a la nueva realidad. De ahí que cada vez que intentamos hablar de lo que vemos, hablemos falsamente, distorsionando la cosa misma que tratamos de representar. Eso ha hecho que todo sea confusión y desorden. Pero las palabras, como usted comprende, son susceptibles de cambio. El problema es cómo demostrarlo. Por eso trabajo ahora con los medios más simples, tan simples que hasta un niño pueda comprender lo que digo. Considere una palabra que remite a una cosa: "paraguas", por ejemplo. Cuando digo la palabra "paraguas", usted ve el objeto en su mente. Ve una especie de bastón con radios metálicos plegables en la parte superior que forman una armadura para una tela impermeable, la cual, una vez abierta, le protegerá de la lluvia. Este último detalle es importante. Un paraguas no sólo es una cosa, es una cosa que cumple una función, en otras palabras, expresa la voluntad del hombre. Cuando uno se para a pensar en ello, todos los objetos son semejantes al paraguas, en el sentido de que cumplen una función. Ahora, mi pregunta es la siguiente: ¿qué sucede cuando una cosa ya no cuemple su función? ¿Sigue siendo la misma cosa o se ha convertido en otra? Cuando arrancas la tela del paraguas, ¿el paraguas sigue siendo una paraguas? Abres los radios, te los pones sobre la cabeza, caminas bajo la lluvia, y te empapas. ¿Es posible continuar llamando a ese objeto un paraguas? En general, la gente lo hace. Como máximo, dirán que el paraguas está roto. Para mí eso es un serio error, la fuente de todos nustros problemas. Puesto que ya no cumple su función, el paraguas ha dejado de ser un paraguas. Puede que se parezca a un paraguas, puede que haya sido un paraguas, pero ahora se ha convertido en otra cosa. La palabra, sin embargo, sigue siendo la misma. Por lo tanto, ya no puede expresar la cosa. Es imprecisa; es falsa; oculta aquello que debería revelar. Y si ni siquiera podemos nombrar un objeto corriente que tenemos entre las manos, ¿cómo podemos esperar hablar de las cosas que verdaderamente nos conciernen? A menos que podamos comenzar a incorporar la noción de cambio a las palabras que usamos, continaremos estando perdidos.
- ¿Y su trabajo?
- Mi trabajo es muy sencillo. He venido a Nueva York porque es el más desolado de los lugares, el más abyecto. La decrepitud está en todas partes, el desorden es universal. Basta con abrir los ojos para verlo. La gente rota, las cosas rotas, los pensamientos rotos. Toda la ciudad es un montón de basura. Se adapta muy bien a mi propósito. Encuentro en las calles una fuente incesante de material, un almacén inagotable de cosas destrozadas. Salgo todos los días con mi bolsa y recojo objetos que me parecen dignos de investigación. Tengo ya cientos de muestras, desde lo desportillado a lo machacado, desde lo abollado a lo aplastado, desde lo pulverizado a lo putrefacto.
- ¿Y qué hace usted con esas cosas?
- Les pongo nombre.
Luke Hurley @ the Shebeen, DublinCon más retraso del que tenía pensado subo dos videos con una calidad de imagen bastante pobre, compensada con creces por su contenido musical.
Corresponde a una grabación que hice en el Shebeen Chic, en George St., Dublin. Una noche de pedo cualquiera hace un par de meses mi amigo y guitarrista amateur Brian deambulaba por la calle y paró a ver a este artista neocelandés de gran reputación en su tierra reconvertido a busker y músico de pub durante su estancia en Dublin. Su nombre es Luke Hurley y tiene una voz profunda y emotiva, un tornillo de menos y una habilidad pasmosa para tocar la guitarra de forma que parezcan dos. Después de pasar un rato escuchando sin pestañear a este hombre mientras grababa un vídeo con su teléfono móvil, Brian y Luke se dieron sus números para intercambiar masterclasses de guitarra por mundanas clases de iniciación de Microsoft Office, aunque tengo conocimiento de que ese intercambio aún no se ha producido. Yo tuve el privilegio de presenciar este regalo para los oídos en el local que he nombrado al principio de este post. Si a alguien le gusta puede entrar en su web www.lukehurley.co.nz/, y si alguno está rondando o viviendo en Dublin, le aconsejo que se apresure a encontrar a este hombre los lunes en el Shebeen, pues según tengo entendido detesta esta ciudad y pronto hará las maletas si es que no las ha hecho ya.
Museo del Erotismo de ParísRecién llegado de pasar unos días en París he buceado en Internet hasta dar con algunas de las imágenes que más me impactaron en mi visita al Museo Erótico de París, a los pies de Montmartre. Son obras de artistas japoneses, aunténticos genios de la ilustración y el diseño gráfico. Nunca antes había oido sus nombres pero creo que merece la pena tomar nota de ellos y buscar algo más de sus obras en la red. Estas piezas de asombrosa perfección casi fotográfica rozan lo enfermizo, pero tienen algo que mola.
Objetos y esculturas de todas las épocas y procedencias, un recorrido por la historia de los burdeles franceses, un pequeño sex shop y otras curiosidades completan la visita a este recomendable museo que sube la temperatura corporal.
El Rey de la MontañaPues nada, ayer vi la peli y aunque por un buen rato te mantiene enganchado, el interés se acaba disipando por el poco creíble desenlace. Si alguen quiere verla mejor que deje de leer ahora porque la destripo a continuación. Sin más rodeos, no me jodas, qué hacen esos dos críos cepillándose a gente sin ton ni son. Por mucho que se conozcan la montaña no pueden tener controlados a los demás en todo momento yendo a pie y el resto en coche, recorriendo distancias de media hora sobre ruedas. De hecho no la conocen tan bien cuando necesitan un mapa para moverse que encima resulta ser de chichinabo. Por lo visto podrían tirar de la escavadora que usan para cortar la carretera, pero un bicho de esos supongo que se oye a kilómetros en una montaña donde no hay rastro de actividad humana, con lo que no podrían pasar desapercibidos como la peli muestra. Hablando de coches, resulta gracioso ver el del co-protagonista cosido a balazos como por una uzi o una ametralladora pesada si bien los chabales tienen un rifle de caza con visor y una escopeta de doble caño, que no es moco de pavo, pero para dejar el coche como un colador necesitarían haber metido unas horas al tema además de una pasta en munición. El final, en fin, una ruina, con el otro chabal pegándose un tiro al ver a su hermano muerto. Digo yo que si alguien se carga a tu hermano y después de haberla liado tanto decides poner fin a tu vida, supongo que antes te cargas al tío que lo mató, ¿no?. En definitiva, una ocasión desaprovechada para hacer una buena peli un poco al estilo de El infierno sobre ruedas. Lo mejor, la actuacion de Leonardo Sbaraglia y, por supuesto, la presencia de María Valverde, que está riquísima, aunque a su personaje le falta un poco de fondo, rodeado de un misterio sin sentido por el hecho de acabar sin descifrarse. Acabas sabiendo bien poco de todos los personajes o más bien nada y eso le resta un poco de significado al embrollo. Vale, el tío decide seguir el coche de la chica para recuperar su cartera, o para a echarle otro polvete, quién sabe, pero, ¿adónde demonios iba la tía por esas montañas? ¿por qué cuando se topan con los dos guardias civiles no empiezan contando todo desde el principio? Y sobre todo, lo de todas las pelis, ¿por qué coño los niños no se los cargan antes cuando los tienen a huevo en el coche de la guardia civil? ¿acaso daba más puntos cuánto más les jodieran la existencia? |
|
|||||
|
|